¿QUÉ ES LA IDEA PRINCIPAL?

¿QUÉ ES LA IDEA PRINCIPAL?

 Por David Christensen

¿Será que en la predicación expositiva se debe colocar la idea principal del sermón después de la idea principal del pasaje bíblico? La pregunta es medular para lo que queremos lograr. La prédica que se centra en el texto bíblico responde con un “sí” a esa pregunta. El texto bíblico debe ser el conductor del sermón; de lo contrario nos veríamos en riesgo de usar el texto para respaldar nuestras ideas en lugar de someter esas ideas a la autoridad del texto bíblico.

A pesar de ello, algunos predicadores no están de acuerdo. Un predicador escribió un artículo llamado “El punto principal de un pasaje no siempre debería ser el punto principal de su sermón”. Como ejemplo usó 1ª Corintios 6:12-20. Escribió que el punto principal del pasaje era “no se una a las prostitutas” y ese tema no correspondía muy bien a los oyentes de su congregación; por eso razón decidió que no debería predicar el punto principal del pasaje como punto principal de su sermón.[1] ¿Será que su interpretación era la correcta?

¿Qué es la idea principal?

Cada pasaje posee una idea principal y muchas ideas secundarias. Estas ideas secundarias son los usos concretos de la idea principal. Primero debemos descubrir la idea principal del texto antes de que enmarquemos la idea homilética principal. Cuando leo 1ª Corintios 6:12-20 me salta a la vista que la porción de “no se unan a las prostitutas” no es la idea principal del texto. El pasaje empieza con “todas las cosas me son lícitas, mas no todas me convienen” (v.12) y finaliza con “glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu” (v.20). En medio de esas dos ideas, Pablo habla acerca de los alimentos y la intimidad sexual. Su debate indica que nuestros cuerpos pertenecen al Señor, por lo que usarlos para inmoralidad sexual ofende a nuestro creador. La idea principal del texto debería enfocarse en usar nuestros cuerpos para glorificar a nuestro creador. Es por ello que Pablo aplica esa idea principal sobre los alimentos y la intimidad sexual, pues ambos puntos se asociaban con la adoración pagana a los ídolos.

Cuando identificamos correctamente la idea principal de un texto podemos empezar a enmarcar nuestra idea homilética principal. La primera idea alimenta la idea homilética principal, pero no quiere decir que sean idénticas una con la otra. El predicador debe transformar la idea textual para exponerla homiléticamente, de modo que se obtenga la idea principal del sermón. La idea principal se formula no solo por el significado del pasaje, sino por el propósito del sermón el cual se formula según las necesidades de las personas en la congregación.

¿Cómo transformamos la idea textual en una idea homilética? 

PASO n.° 1: Hágalo personal.

Bruce Shelley escribió “La idea principal de un sermón expositivo debería desarrollarse como una verdad personal”.[2] Empiezo a darle forma a mi idea principal al preguntar cómo aplico la idea del texto en mí. No tengo la tentación de frecuentar prostitutas; sin embargo, la idea principal sí que tiene relevancia en mí. Mi cuerpo es del Señor, no es mío. Le pertenezco. Debo usar mi cuerpo para Su gloria. Dios me llama a vivir en pureza sexual porque lo que hago con mi cuerpo involucra al Señor. El primer paso al desarrollar la idea principal para mi sermón es hacer que la idea del texto sea personal.

PASO n.° 2: Hágalo teológico.

En ocasiones, nuestra predicación puede convertirse en algo simple si reducimos el mensaje a elementos desconectados en un pasaje. Terminamos predicando de los ladrillos del edificio sin llegar a mostrar el edificio; mostramos las moléculas en lugar del cuerpo. Como consecuencia, el sermón de 1ª Corintios 6:12-20 predica en contra de los alimentos que se ofrecen a los ídolos y de las relaciones sexuales con prostitutas. Estos temas son los elementos del texto; sin embargo, la idea principal necesita que pensemos de forma teológica. Convertimos en ideas principales aquellas ideas secundarias que conectamos a asuntos teológicos bíblicos. En este pasaje vemos temas de redención, el señorío de Cristo, el templo del Espíritu Santo y la gloria de Dios. Estos asuntos debieran darle forma a la idea principal de nuestro sermón.

PASO n.° 3: Hágalo relevante.

Nuestra gente llega a la iglesia el domingo después de haber luchado toda una semana con la cultura sensual que ama el placer. Todo se vende con sexo, desde los vehículos hasta la ropa. Nuestros oyentes no solo van a algún lugar para participar en actividades socialmente aceptables sino en actividades que son impuras sexualmente. Esos lugares son templos de nuestro mundo, son los centros comerciales y los motores de búsqueda de Internet. Entre más escucho a mi gente, más me doy cuenta de que puedo transformar la idea exegética en una idea principal que les predique directamente. La idea principal del sermón debe enmarcarse dentro de las necesidades de las personas a medida que se van relacionando con el pasaje. La idea principal del sermón toma forma según la audiencia y puede enmarcarse de manera diferente para otras audiencias siempre que mantengamos la idea principal del texto.

PASO n.° 4: Hágalo visual.

En este tiempo el mundo percibe con efectividad cuando visualiza historias. Estamos inundados de imágenes visuales. Las películas y la televisión están llenas de imágenes sexuales que nos invitan sutilmente a pensar de manera errónea sobre nuestros cuerpos. Terry Mattingly señala que la publicidad predica un sermón visual:

  1. Ver la imagen.
  2. Comprar el producto.
  3. Tener fe para aceptar el resultado.

Según dice, “Millones de personas hacen declaraciones de fe en el centro comercial”.[3] Nuestros sermones necesitan que los oídos vean. La gente necesita ver la idea principal que conecta a la Biblia con su mundo. 

¿Qué es la idea principal? La idea principal es una declaración personal, teológica, relevante y visual que muestra a las personas cómo la Biblia puede hablar a sus situaciones.

 

[1] Gerald Hiestand, “The Main Point of a Passage Should not Always be the Main Point of Your Sermon” (El punto principal de un pasaje no siempre debería ser el punto principal de su sermón) www.preachingtoday.com

[2] Bruce Shelley, Keith Willhite y Scott Gibson, editores, The Big Idea of Biblical Preaching: Connecting the Bible to People (La idea principal de la prédica bíblica: relación de la Biblia con su pueblo), (Baker Books, 1998), pág. 97.

[3] Terry Mattingly, The Big Idea of Biblical Preaching (La idea principal de la predicación bíblica), pág. 87